Colaborar vs Competir.

Una revolución desde el paradigma de los cuidados

Durante años, el sinónimo de triunfar era el ser una buena competidora, la competitividad se presentaba como motor de éxito profesional y también personal.

Alcanzar el reconocimiento siempre pasaba por “Ser mejores que…” esto de manera inconsciente otorgaba una validación social.

Este enfoque, que está profundamente arraigado se centra en estructuras individualistas, jerárquicas y patriarcales, suponiendo un coste psico-emocional-social, muy significativo, en especial, entre nosotras, las mujeres, posicionándonos siempre en los mandatos de la autoexigencia, la comparación, y la sensación de que siempre falta algo para…

Desde el paradigma de los cuidados, y bajo el corazón de coaching emocional con perspectiva de género, emerge la mirada transformadora y crítica que propone, empezar a colaborar en vez de competir. Tejer redes que sostienen y acompañan. Ser sostén entre nosotras, es desde ahí, es donde nace la pestaña de “Miradas” en esta web, donde puedes encontrar mujeres que como yo, lideran sus proyectos desde la de colaboración, cuidados y sororidad.

¿Qué impacto tiene la competitividad en nuestra salud?

Fotografía engin akyurt

Te cuento:

La competitividad sostenida en el tiempo genera estados de alerta, ya que activa la inseguridad, la desconfianza, aumenta la sensación de escasez y alimenta narrativas que contaminan las relaciones de manera inconsciente, ya que percibimos a la compañera como una enemiga. Generando una sensación de agotamiento emocional, desconexión y soledad.

Cuando cambiamos este tipo de mensajes, este tipo de discurso, nuestro sistema comienza a relajarse y podemos abrir la mirada al aprendizaje constante a compartir: las risas, los pesares, y la vulnerabilidad. Y por qué no, empezar a tejer redes que no sólo sostengan nuestra manera de entender las relaciones profesionales, sino también las personales.

He de decir, que hemos de ser conscientes de como históricamente las mujeres compartíamos desde el ámbito personal estas redes de apoyo. Cuando empezamos a poder liderar espacios profesionales, la competitividad se coló como estrategia de supervivencia ante los contextos laborales, profesionales, con el fin de sobrevivir dentro del propio sistema. Hoy, ya ha llegado el momento de no seguir perpetuando roles patriarcales, que para nada habla de nosotras.

Empecemos a ver la Colaboración como práctica de Bienestar

La colaboración, no es una estrategia profesional como puede ser la competitividad, es una práctica profundamente reparadora de las relaciones profesionales, el respeto mutuo y las ganas de aprender de las demás y a su vez, de una misma.

«No olvides nunca que eres el reflejo de la otra mujer que admiras

Colaborar implica Reconocer tu valor sin necesidad de invalidar el de las otras personas, es un modelo que nos invita a habitarnos desde la abundancia y la compañía, desvinculándonos de la escasez y el miedo, por tanto, eleva nuestra vibración, y por ende, como digo siempre, nuestra capacidad de atraer lo deseado.

Qué nos ofrece la colaboración, entonces

Toda colaboración va a promover:

  • Mayor confianza y conexión interna
  • Disminuye la presión interna cuando queremos hablar con otras profesionales
  • Fomenta la seguridad en ti misma y en tus capacidades
  • Aumenta tu autoestima
  • Aumenta la alegría
  • Aumenta las ganas de compartir y crear redes de verdad.
  • Genera mayor coherencia comunicativa

«Colaborar habla de cómo entiendes la vida,

vivirla te acerca a la plenitud de sentirte en red»«

Colaborar no es sólo trabajar juntas.

En este sentido, colaborar no es solo trabajar juntas, sino construir puentes para que podamos habitarnos desde la autenticad las unas con las otras y nuestros proyectos se enriquezcan juntos.

Desde esta perspectiva, se comienzan a crear redes, que amplifican las oportunidades, que te enriquecen y que son fuente de la sabiduría colectiva, tan olvidada.

Esto te ofrece la oportunidad de soltar la tensión de tener que ser experta en todo, pudiendo ocupar tu propio espacio profesional, con la calma y el bienestar que necesitas.

Las redes son capaces de generar:

  • Intercambios horizontales
  • Apoyos estratégicos
  • Co-creación de proyectos
  • Sentido de pertenencia, fortaleciendo tu sistema inmune, al estar sostenida en una red de respeto y seguridad.

Si le damos una lectura política a esta nueva manera de entender las relaciones profesionales, podemos hablar, de liderar el desafío a las estructuras patriarcales de poder, promoviendo un mundo profesional más equitativo, justo y accesible.

«Mira con respeto, escucha con atención y observa sin juicios

Marta Carús

Foto de María Medina

Y entonces, ¿cómo abordamos la competitividad?

Seguramente, estés leyendo esto y te preguntes, vale Marta, pero la competitividad también promueve bienestar y ganas de mejorar, ¿no?

    Con todo lo expuesto, no quiero decir que haya que negar la individualidad ni la ambición, sino que hay que dar la oportunidad de redefinirlas desde el paradigma de los cuidados, donde el éxito se mida por la coherencia de los proyectos y las redes que se tejan por el bien comunitario. 


    Elegir entre colaborar y competir es un acto revolucionario, donde la persona es el foco de atención desde nuevos paradigmas que nos llevan a crear relaciones más auténticas, veraces y que al mismo tiempo nos hacen vibrar en coherencia para habitar nuestros proyectos desde la plenitud.

    La valentía es unir las miradas para que juntas podamos decidir hacia dónde queremos ir. Porque somos el reflejo en la otra.

    Por qué es importante dar espacio a la red para crecer, co-crear y aprender a ser mejores.

    Sin dañar, sin sentir que perdemos o creernos menos.

    Tan solo dejándonos sostener y crecer JUNTAS.

    Foto de María Medina

    Namasté.

    Miradas en red

    Escucha tu intuición y crece junto a las demás para brillar con más fuerza.

    Namasté

    Te invito a que descubras quién eres desde la salud.